Por:
Yoselem G. Divincenzo
Es muy triste ver
cómo las personas al llegar a cierta edad avanzada, son rechazadas por la
sociedad.
Debemos de ser conscientes que TODOS
llegaremos en algún momento a esa etapa y como tal tenemos que respetarlos.
El anciano ya no
tiene la agilidad en sus movimientos; pero si muchas veces tienen la capacidad y destreza para ver la vida desde un punto de
vista mejor que nosotros.
Sabemos que ellos
no están en la nueva onda cibernética (aunque muchos de ellos sí) pero siempre
podemos escucharlos, porque podemos aprender mucho; sus palabras son sabias y
sinceras.
A veces decimos que los ancianos son desmemoriados, pero ¿no será que
ellos han optado por olvidar etapas de
su vida, las cuales se arrepienten, o no les fueron gratas; y solo se acuerdan
de sus tiempos felices? Creo que están en todo su derecho de decidir que
recordar y qué no.
Creo que como
individuos habitantes de este hermoso universo,
debemos acoplarnos a las diferentes etapas del ser humano y conllevarnos con ellos de la mejor manera
posible; tratando de entender de una vez por todas que no todos pueden ser o
han sido como nosotros queremos que sean.
Libertad de expresión, libertad del ser para con uno mismo y para con
todos. Dejemos ser al “ser”, y no queramos ser lo que otros ni imponer el “ser”
a nadie.
Hagamos buenas
obras que salgan de nuestro corazón, no para recibir una
recompensa “divina”. Sigamos los caminos
que nos dicta nuestra conciencia, no los que nos ha impuesto la sociedad.
Seamos seres puros y reales.
La vida es esta:
el pasado, presente y futuro SON AHORA, vivamos ya este día, no otro; porque
solo viviremos este hermoso dia una vez, y esta vez es cuando tenemos que
decidir:
¡SER
UNO MISMO Y DEJAR A LOS DEMAS: “SER”!

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